lunes, 24 de septiembre de 2007

Fui mujer

Al fondo escucho el golpetear en la ventana,
de nuevo está lloviendo y sin pedir permiso
llegan a mis pensamientos inolvidables recuerdos.

Llovía, no a cántaros... pero llovía,
era una lluvia suave, no silenciosa pero muy tranquila,
con su candor, hacía que los cuerpos se estremecieran al ritmo de su propia música,
su exclusivo aroma, permitía que nos refugiáramos el uno en el otro
y su frescura fuera un extraordinario refugio.

Años después,
tantos años después,
estoy evocando los recuerdos
de la noche en que lloré de placer,
la noche en mi cuerpo no cabía en él,
aquella noche cómplice, pícara, diáfana,
la especial noche en que al ritmo de la lluvia
me hiciste mujer.

Por: Lisset Villada Q.

1 comentario:

Anónimo dijo...

cada palabra abre un poco más el iris de tus ojos. ojos que son espejo de tu alma y por medio de ellos escudriñamos en tu mente...
y te despojas de tus vestidos, que cubren y atan tu esencia.