Por primera vez sentí como tus manos se posaban en mis caderas,
caminaban por mi cuerpo sin tener piernas
y recorrían con una delicadeza abrumadora,
el éxtasis fascinante del frío que llevaba por dentro.
Tus labios buscaron con ahínco mi boca
y en un pequeño instante me brindaste el soplo que me volvió a la vida,
tus ojos se reflejaron en los míos
y cual juego de espejos vi en ellos la pasión que de mí emanaba.
Tu ser se entrelazó con el mío,
esclavizándonos en una entrega total
y alcanzando la libertad plena en el mismo momento
en que ardíamos de amor
y partíamos hacia la eternidad.
Por: Lisset Villada Q.
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REDOCHES DE SENDUALIDAD BELLA
BESOS
Cada palabra retorna a mi mente, recuerdos divinos, vividos mil veces en mi pensamiento, pero tan solo disfrutados por breves instantes que a pesar de ello desplazaron aquellos permanentes sueños, fantasias que nunca han de cumplirse...
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