Hace días que no percibo tu voz,
un poco más que no sé de tu existencia,
una centésima extra que no siento tu respiro junto al mío
y ese milímetro adicional en el que ignoro si me extrañas.
Recorro los pasos dados que me conducen a ti,
los que me hacen sentir en la brisa del viento recio tu calor,
en una inmensa montaña el aroma penetrante de tu presencia,
en una noche llena de estrellas esa mirada profunda y colmada de amor.
Y al seguir mi largo caminar,
me topo con la nieve que me recuerdan tu cabellera,
con el verde prado que me devuelve tu calidez,
con el sonido de la naturaleza en el que te escucho muy quedo.
Pero al regresar veo que aún no te alcanzo,
que me faltan fuerzas y vida para llegar,
mas es mi corazón quien se regocija al saber que existes
y se me calienta el alma con el soplo de vida que sólo tú me das.
Por: Lisset Villada Q.