lunes, 24 de septiembre de 2007

Fui mujer

Al fondo escucho el golpetear en la ventana,
de nuevo está lloviendo y sin pedir permiso
llegan a mis pensamientos inolvidables recuerdos.

Llovía, no a cántaros... pero llovía,
era una lluvia suave, no silenciosa pero muy tranquila,
con su candor, hacía que los cuerpos se estremecieran al ritmo de su propia música,
su exclusivo aroma, permitía que nos refugiáramos el uno en el otro
y su frescura fuera un extraordinario refugio.

Años después,
tantos años después,
estoy evocando los recuerdos
de la noche en que lloré de placer,
la noche en mi cuerpo no cabía en él,
aquella noche cómplice, pícara, diáfana,
la especial noche en que al ritmo de la lluvia
me hiciste mujer.

Por: Lisset Villada Q.

lunes, 17 de septiembre de 2007

Tu mirada

Tu mirada refleja la esencia de tu ser,
traspasa mi alma y la penetra,
transita por mi piel sin pedir permiso
y me deja al desnudo con sólo reflejarme en ella.

Tu mirada es el sinónimo de la bondad,
es lealtad sin igual que toma forma,
alegría infinita que busca expresión,
delicadeza sublime que estremece mi ser.

Tu mirada es la energía vital para existir,
la fogosidad extrema para ser feliz,
la necesidad absurda para vivir,
la nostalgia infinita para morir.

Por: Lisset Villada Q.

martes, 11 de septiembre de 2007

Llega la noche

Llega la noche y con ella los recuerdos
pernoctan dentro de mi al observar las estrellas,
recorren el firmamento saltando entre cada destello,
se pierden entre la brisa que roza mi piel
y buscan en el infinito tu esencia

Llega la noche y con ella la nostalgia
se apodera de mi voluntad en cuanto evoco tu nombre,
nutre mi ser de tu presencia tan lejana,
se dispersa por mi cuerpo al recordar tu calor

Llega la noche y con ella la tristeza,
porque te posaste como un tatuaje en mi alma
impregnándome tu aroma
sumándome a la vida
restándome a la muerte

Por: Lisset Villada Quintero


viernes, 7 de septiembre de 2007

Que si te amo

Preguntan por ahí que si te amo
a quién le importa si ni yo lo sé
preguntan que si te odio
para qué si ni yo lo sé
preguntan que si te deseo
para qué si ni yo lo sé

pero hay algo que si sé
es que deseo amarte con intensidad
necesito extrañarte para poderte odiar
anhelo odiarte porque te quiero amar.
Por: Lisset Villada Quintero